Ir al contenido principal

Historia del feminismo en México


FEMINISMO EN MÉXICO1

El 2000 fue el año de los balances. Arribamos al nuevo siglo tratando de hacer "tabla rasa con el pasado",2 volteando hacia atrás en busca de explicaciones y aspirando por un futuro sin sobresaltos. ¡Qué ilusas nos vimos!
El siglo XX fue de guerras, revoluciones y levantamientos: la primera y la segunda mundial, la revolución mexicana, la rusa, la china y la cubana, por mencionar algunas. Entre los levantamientos, el del EZLN contribuyó a sacudir conciencias, a develar desigualdades y a mostrarnos que existía un grupo más olvidado dentro de nuestra sociedad: "los otros y las otras". Entre los movimientos sociales surgidos desde los años sesenta, el feminismo ha sido uno de los más importantes, ya que contribuyó a cambiar y a transformar usos, costumbres y mentalidades de las personas a lo largo y ancho del orbe.

El 9 de mayo de 1971 hizo su aparición en la ciudad de México el primer grupo de lo que sería el movimiento feminista mexicano: Mujeres en Acción Solidaria. De entonces a la fecha han pasado muchas cosas y hoy estamos aquí precisamente para hablar de este movimiento social.

Considero que hay un movimiento feminista que cobija a sus militantes, quienes a su vez apoyan diversas corrientes: feminismo liberal, socialista, radical, ecologista, de la igualdad, de la diferencia.

Mujeres que se organizan en torno de reivindicaciones e inconformidades y que constituyen un movimiento social cuyas características han girado alrededor de una organización con un propósito de acción colectiva que persigue metas comunes.

Pero estas corrientes feministas no han tenido una sola expresión organizativa, por lo que no ha sido posible caracterizarlos sólo por la diversidad de intereses y formas de expresión que han adoptado.

Como dice Rosi Braidotti: "del entramado complejo y polivalente de grupos de elaboración de significados, detectamos áreas de inquietud común, o coaliciones de intereses que hacen del movimiento una máquina política gobernada por la voluntad común de mejorar el estatus de la mujer".3

Ahora bien, en palabras de algunas autoras participantes en este libro que hoy comentamos, definen al feminismo de muchas maneras: "como discurso, práctica política y reivindicación de los derechos de las mujeres para lograr la equidad", según apunta Jenniffer Cooper (p. 97). "El feminismo es en sí una filosofía práctica", dice Francesca Gargallo (p. 123). "Representa uno de los movimientos sociales más importantes de la historia de las sociedades occidentales del siglo XX", nos recuerda Margarita Velázquez (p. 125). "Un movimiento en cuyas acciones, alcances y utopías se expresa la diversidad y el dinamismo de sus fuerzas internas y del mundo en que se mueven", añade Gisela Espinoza (p. 157). "La búsqueda de una vida con calidad para las mujeres", menciona María Consuelo Mejía (p. 192). "El feminismo se ha constituido en una crítica deconstructiva del humanismo patriarcal y ha permitido develar esa deuda del humanismo con las mujeres y, desde luego, con una humanidad compleja e incluyente de todos los seres humanos", declara Marcela Lagarde (p. 220).

Comentarios